BURÓ POLÍTICO | ¿POR QUÉ LA PRISA? | ARIEL VILCHIS

POR ARIEL VILCHIS

Chloe, una joven estadounidense, decidió a los 12 años que era transgénero. A los 13, salió del armario con sus padres. Ese mismo año, le recetaron bloqueadores de la pubertad y testosterona. A los 15 años se sometió a una doble mastectomía. Menos de un año después se dio cuenta de que había cometido un error, todo cuando tenía 16 años.

Con 18 años, Chloe es parte de un grupo de personas llamadas “destransicionistas«, aquellos que buscan revertir una transición de género, a menudo después de darse cuenta de que realmente se identifican con su sexo biológico. Trágicamente, muchos lucharán por el resto de sus vidas con las consecuencias médicas irreversibles de una decisión que tomaron cuando eran menores de edad.

–Keira Bell tenía 14 años cuando empezó a sentirse incómoda con su cuerpo. No se sentía mujer, el género con el que había nacido. La clínica Tavistock y Portman estudió su caso y le aconsejó que, si se sentía realmente un varón, sufría disforia de género y el mejor tratamiento eran los bloqueadores de su pubertad.

Después de tres consultas, según cuenta Keira Bell a medios que apoyan su caso, se sometió con 16 años a tratamientos de hormonas de sexo opuesto y a una mastectomía doble a los 20 años. Ahora, con 23 años, dice que este tratamiento no resolvió su disforia y acusa a la clínica de descartar otras causas de su problema -como depresión, odio a sí misma o la confusión- antes de proponérselo.

Las anteriores son historias que narran la experiencia que vivieron niños y adolescentes que tomaron decisiones trascendentales en su vida a una corta edad, quizá cuando aún no tenían la madurez para hacerlo.

¿A qué viene todo esto? por la discusión que se esta viviendo al interior del Congreso del Estado, donde se analiza una iniciativa ciudadana que modifica el Código Civil de BCS para que los menores de edad puedan cambiar su nombre y su género en las actas de nacimiento, aun sin el consentimiento de los padres.

La primera lectura de dicha iniciativa, la cual se dio el día de ayer en el Congreso del Estado, ya confrontó a los diputados que están a favor con integrantes del Frente Nacional de la Familia, quienes manifestaron su total rechazo.

Lo verdaderamente profundo de esto es porqué la prisa en hacer que los menores tomen una decisión así, porqué apresurar algo que pueden llevar a cabo una vez que cumplan la mayoría de edad.

Si en BCS y en México un menor de edad no puede comprar cigarros, no puede entrar a un bar y tomar alguna bebida alcohólica, no puede conducir legalmente hasta los 16 y con el consentimiento de los padres, porqué la prisa de que un niño o adolescente pueda CAMBIAR SU NOMBRE Y GÉNERO en un instrumento legal como lo es el acta de nacimiento, ¿qué hay de fondo en la iniciativa de los colectivos que abogan por los derechos de diversidad?

Cada quien puede hacer de su vida un papalote, como versa el dicho popular, pero de adulto. Quien quiera puede cambiar su nombre y su género, eso ya está considerado en el código civil del estado, pero una vez cumplida la mayoría de edad y así debería continuar.

Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *