BALCONEANDO / ECOCIDIO EN “LAS ÁNIMAS” / POR ALEJANDRO BARAÑANO

BALCONEANDO / ECOCIDIO EN “LAS ÁNIMAS” / POR ALEJANDRO BARAÑANO

Trascendió hace unos días ante la opinión pública que una enorme RED AGALLERA proveniente del barco atunero «María Guadalupe«, fue abandonada en las cercanías de la isla “LAS ÁNIMAS”, y que al ser descubierta esta había atrapado a cientos de especies marinas.

Pero lo que llamó poderosamente la atención fue que el director Técnico del Fideicomiso Fondo para la Protección de los Recursos Marinos, MARTÍN INZUNZA TAMAYO, respondió a los medios de comunicación que no tocaría el tema para no meterse en problemas, y justificó mediante un comunicado, que la dependencia a su cargo ofrecía una disculpa «por revelar prematuramente un dato de una de las dependencias participantes, información que debía ser mantenida en secrecía hasta la conclusión del operativo«.

A pesar de ello, se sabe que existe ya una denuncia por tan criminal hecho ante la COMISÓN NACIONAL DE PESCA Y ACUACULTURA, pues tanto pescadores como buzos alertaron sobre la afectación que viene causando esa RED AGALLERA a la vida marina, al grado que mostraron evidencias que especies como lobos marinos, pepino de mar, abanicos de mar y peces ángel rey quedaron atrapados en la mortal trampa marina, por lo que aseguran que están dispuestos a colaborar con las autoridades para evitar más mortandad.

Y es que lamentablemente las REDES AGALLERAS son un arte de pesca que están totalmente prohibidas, pues la pérdida o el abandono de las mismas continúan capturando especies en el fondo del mar, lo que es un problema cada vez más común en todos los mares.

Además existe una problemática adicional, pues en la mayoría de los casos las REDES AGALLERAS puede tardar cientos de años en degradarse, y al hacerlo obvio es que se convierten en partículas de micro plásticos que la fauna marina consume provocándoles en muchas ocasiones la muerte.

Ahora se sabe que las redes de arrastre o agalleras comenzaron a usarse a gran escala desde la década de los años setenta, y que las mismas son una especie de pared de malla tejida de hilos finos que en promedio miden 5 metros de altura por 30 de largo, esto con una luz de malla elegida según la especie y la talla de ejemplares que se pretende pescar. 

A estos implementos se les conoce también como “REDES FANTASMAS”, porque suelen ser abandonadas en el mar pero continúan matando –como ya dijimos– cetáceos, tortugas marinas y tiburones, esto entre otras especies protegidas que quedan atrapadas o gravemente lesionadas.

Por eso líneas arriba se señaló que llamó poderosamente la atención que el director Técnico del Fideicomiso Fondo para la Protección de los Recursos Marinos, MARTÍN INZUNZA TAMAYO, respondiera a los medios de comunicación que no tocaría el tema, simplemente para no meterse en problemas. ¡QUÉ TAL!; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .

COMO EN BOTICA

  • De chile, de dulce y de manteca. . .

ALFREDO PORRAS DOMÍNGUEZ, el famoso esquirol y vividor del erario, recién llegó a BAJA CALIFORNIA SUR para repartir algunas de sus imaginarias ideas a los muy pocos que aún le creen, y aseguró con total desfachatez que luchará por una candidatura a Senador, en la que por supuesto ya se anota en primera fila con el descaro que le caracteriza.

Y es que al “CHATO” PORRAS no s ele olvida por sus falsas promesas de bajar el IVA y las tarifas de luz y combustibles; también por su ilusa concepción de poner en operación un tren de Los Cabos a San Diego, aunque como sabemos en realidad nunca ha aportado nada como diputado federal. . . En fin, que lo compre quien no lo conoce.

  • Si le dan “bote” seguro se calma. . .

Es tiempo que la autoridad meta en cintura al burdo invasor que ha trastocado el orden público y que de juega con la ilusión de la gente más necesitada, pues solo les saca los pocos centavos que logran juntar y por si fuera poco, los usa como instrumentos político electorales. 

Me refiero al regidor cabeño JOSÉ CATARINO FLORES CASTRO, que ha hecho de las tomar lo que no es suyo en su modus vivendi, aunque quizá con una encerradita en el Centro de Reclusión Social se acabaría con tal amenaza tal y como sucedió con CÉSAR UZCANGA AMADOR. ¿Se acuerda usted de ese episodio?. . . ¡HE DCHO!

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