A 58 años de la masacre de Tlatelolco, la memoria sigue presente
Ciudad de México.– El 2 de octubre de 1968, miles de estudiantes, profesores, trabajadores, amas de casa e integrantes de distintos sectores sociales se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, para participar en un mitin del movimiento estudiantil que durante semanas había exigido libertades democráticas y el respeto a diversos derechos.
De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el movimiento había surgido meses antes como respuesta a diversos actos de represión y violaciones a los derechos humanos. Entre sus principales demandas estaban la libertad de los presos políticos, la desaparición del cuerpo de granaderos, la destitución de mandos policiacos y el deslinde de responsabilidades por los hechos violentos registrados durante el conflicto.
Aquella tarde, cuando el mitin estaba por concluir, la presencia del Ejército ya rodeaba la plaza. Integrantes del Batallón Olimpia, vestidos de civil y reconocibles por portar un guante o pañuelo blanco, se habían infiltrado entre los asistentes. La CNDH señala que la operación tenía como objetivo detener a integrantes del Consejo Nacional de Huelga.
Minutos antes de las seis de la tarde comenzaron los disparos. Una bengala lanzada desde un helicóptero fue utilizada como señal para iniciar el fuego, de acuerdo con el relato histórico de la CNDH. La multitud intentó escapar de la plaza mientras se desplegaba la operación militar. Algunos buscaron refugio en los edificios cercanos, pero también se registraron detenciones dentro de los departamentos.
La magnitud de la tragedia quedó marcada también por la incertidumbre sobre el número de víctimas. La cifra oficial inicial reportó 30 personas fallecidas y 53 heridas de gravedad, mientras que posteriormente investigaciones y documentos dieron cuenta de cifras mayores. La propia CNDH señala que no ha sido posible establecer con exactitud el número total de muertos y refiere que un informe de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado consignó alrededor de 350 fallecidos.
La represión de Tlatelolco ocurrió apenas diez días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de México 1968, mientras el país se preparaba para recibir a delegaciones de todo el mundo. Sin embargo, el 2 de octubre quedó grabado en la memoria nacional como uno de los episodios más graves de violaciones a los derechos humanos en la historia contemporánea de México.
Aquel día dejó como saldo no solo muertos y heridos, sino también detenciones arbitrarias y graves afectaciones a derechos como la vida, la libertad, la integridad personal, la libre expresión y la reunión. Décadas después, el Estado mexicano reconoció oficialmente la masacre como crimen de Estado, en un acto que la CNDH calificó como parte del reconocimiento de las violaciones cometidas contra los estudiantes y la población.
A 58 años de Tlatelolco, el 2 de octubre permanece como una fecha de memoria histórica. Una jornada que, como resume la consigna que año con año vuelve a las calles, no se olvida.C
