A 50 años del Huracán Liza: la tragedia que transformó la prevención en BCS
La Paz, Baja California Sur.– Este 30 de septiembre se cumplen 50 años del huracán Liza, una de las tragedias más graves en la historia de La Paz y un hecho que marcó un antes y un después en la forma de prevenir y responder ante fenómenos meteorológicos en Baja California Sur.
Liza no tocó tierra en la entidad. El huracán pasó aproximadamente a 100 kilómetros al este de La Paz, sobre el Golfo de California, con vientos de hasta 222 kilómetros por hora, equivalentes a categoría 4. Sin embargo, fueron las lluvias extraordinarias y la fuerza con la que descendió el agua las que provocaron el desastre.
En 1976, La Paz prácticamente llegaba hasta la zona de la 8 de Octubre; más allá había terrenos agrícolas. La noche del 30 de septiembre, el arroyo El Cajoncito bajó por la cañada con toda su fuerza y rompió un dique construido para desviar el agua hacia la zona de la 8 de Octubre, debajo de lo que hoy es el puente Mano Amiga, un trayecto que no correspondía al cauce natural del arroyo.

La corriente avanzó hacia las zonas habitadas y afectó colonias como Bellavista y FOVISSSTE. En La Paz se registraron 137 milímetros de lluvia en 24 horas, mientras que en otros puntos del sur de Baja California Sur se alcanzaron acumulaciones mucho mayores. La inundación ocurrió durante la noche, cuando las posibilidades de reacción eran limitadas.
Los registros oficiales de la época reportaron más de 600 personas fallecidas, además de miles de damnificados y graves daños en viviendas e infraestructura. Con el paso de los años también surgieron estimaciones extraoficiales mucho mayores, aunque estas no coinciden con las cifras oficiales.
La dimensión humana quedó registrada en los testimonios de quienes vivieron aquella noche. Luis Manuel Farfán Molina, quien posteriormente se convirtió en especialista en ciclones tropicales, recordó que salió antes de clases por la intensidad de la lluvia. Al día siguiente encontró árboles caídos y calles inundadas; algunos de sus compañeros, relató, nunca volvieron a la escuela.
Desde Ensenada, el investigador en oceanografía Armando Trasviña conoció la situación mediante radioaficionados y posteriormente emprendió el regreso a La Paz. El viaje por la carretera Transpeninsular tomó alrededor de 20 horas debido a los arroyos y derrumbes. Desde La Virgencita, observó una ciudad cubierta por columnas de humo.
En 1976 no existían los sistemas actuales de monitoreo, comunicación, evacuación y Protección Civil. Liza evidenció la necesidad de anticiparse a los fenómenos meteorológicos, conocer los cauces naturales y preparar a la población ante una emergencia.

Cincuenta años después, la tragedia permanece en la memoria de La Paz, pero también como un punto de referencia para entender cómo la prevención, el monitoreo y los protocolos de Protección Civil se volvieron elementos fundamentales frente a los fenómenos naturales.
