MICRÓPOLIS / DIFERENCIAS ENTRE GOBERNADORES DE BCS / Bertoldo Velasco Silva
Por Bertoldo Velasco Silva
Tuve la fortuna de conocer al primer gobernador electo de Baja California Sur… y los subsecuentes. Con características distintas, cada uno de ellos gobernó a su manera, tenían su propio estilo de ejercer el mandato. Unos eran populares y otros… no tanto. Unos pecaron por su soberbia. Cuatro emergieron del PRI, dos del PRD-PT, dos del PAN y uno de Morena-PT.
La historia política nos ha enseñado a diferenciar y saber elegir a los gobernantes, a lo mejor nos equivocamos, probablemente acertamos, pero cada uno de quienes ejercimos ese derecho a votar, lo llevamos en la conciencia, pero como demócratas, somos parte de la alternancia política en Baja California Sur queramos o no.
Esa alternancia política nos da una clara muestra que los sudcalifornianos y quien en el estado residimos, tenemos y entendemos el sentido de lo que es la democracia. Sin embargo, una es la democracia, el derecho de votar y ser elegidos, y otra, las formas y actitudes para gobernar.
Como Periodista, me tocó conocer y tratar al primer gobernador electo democráticamente, a Don Ángel César Mendoza Arámburo, un hombre muy conocido, querido y muy respetado por la población, la cual se ganó siendo una persona humilde, tratable y accesible a todos quienes se le acercaban. Fui parte de su recorrido por el territorio para despedirse de los sudcalifornianos antes de concluir su mandato. Ahí fue donde conocí el sentir de la población hacia su gobernante.
No ponderaré aquí si hicieron bien su trabajo, si fueron honestos, si realizaron las obras de infraestructura necesaria, si no su trato con la gente, su accesibilidad con los gobernados, su actitud hacia ellos.
En el caso del segundo gobernador electo, Don Alberto Andrés Alvarado Arámburo, gozó de las simpatías del pueblo Sudcaliforniano durante los 6 años de su mandato y más allá. Tanto a él como a su primo Ángel César, los sudcalifornianos les guardan un respeto y consideración, porque trabajaron como el electorado esperaba que lo hiciera. Don Alberto, como político, era muy respetado en el Centro del País, en aquel entonces, fue considerado un dinosaurio de la política nacional. Así se les decía a quienes pesaban mucho en la política nacional.
Tanto Ángel César como Alberto Alvarado, cuando concluyeron sus respectivos mandatos constitucionales, dejaron que los subsecuentes gobernantes cumplieran con su papel correspondiente, sin intromisión alguna, salvo el único consejo escrito dejado en el cajón del escritorio del despacho del Ejecutivo Estatal.
Después de Alvarado Arámburo, llegó al poder el Lic. Víctor Manuel Liceaga Ruibal, un personaje no tan popular, pero si conocido, al que le falló su equipo, su gabinete y algunos alcaldes, que no hicieron bien su trabajo, lo que ayudó al partido que lo llevó al poder a perder preferencias electorales, pero era un gobernante accesible con la población y de pocas respuestas para resolver los problemas del estado.
Luego llegó el Lic, Guillermo Mercado Romero, quien con una carrera política interesante, y una basta experiencia en la función pública, accedió al poder mediante una elección muy dividida, a causa de que sus operadores políticos en los procesos para elegir candidatos a diputados locales y a alcaldes fallaron en la asignación de esas candidaturas, provocándole perdiera 3 de cinco ayuntamientos y 8 de 15 diputaciones de mayoría relativa.
Sin embargo, supo ejercer el poder de manera directa y tuvo la aceptación en el pueblo, a pesar de ser muy buena, fue reduciendo a causa de que sus funcionarios estatales hicieron lo que quisieron a espaldas del gobernante, lo que a la postre tuvo como consecuencia que en 1999, perdieran las elecciones y lo sucediera en la gubernatura el hasta entonces priista Leonel Cota Montaño, quien bajo las siglas de la alianza PRD-PT, ganó los comicios al priista Antonio Benjamín Manríquez Guluarte.
Leonel Cota Montaño fue popular por las circunstancias políticas que lo llevaron a ganar la gubernatura, pero su gobierno estuvo plagado de errores políticos y gubernamentales, justificándose al echarle la culpa a los gobiernos anteriores o a escenarios donde se hacía víctima de la crítica.
Su “popularidad” lo llevó a disputar la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática, en el que compitió contra un bulto -como se dice en el argot boxístico cuando el rival no es de nivel-, pero ganó la elección, en la que fue un dirigente muy golpeado por la crítica periodística. Como gobernante, supo aprovechar su salida del PRI, porque muchos sudcalifornianos ya estaban cansados del partido, y pocos hablan de que haya hecho un buen gobierno, solo que acabó con el PRI en Baja California Sur.
Como consecuencia, llega a la gubernatura el Ing. Narciso Agúndez Montaño, quien salvo sus funcionarios, fue un gobernante popular que supo atender a la gente, lo que no hicieron muchos integrantes de su gabinete que se pasaron de soberbios y prepotentes y a causa de ellos, en las siguientes elecciones el PRD-PT, perdió ante el Partido Acción Nacional con Marcos Covarrubias Villaseñor.
El comundeño, era muy popular entre los sudcalifornianos, donde quiera que se paraba era bien recibido y atendido. Su palabra era escuchada como lo hacia con la población. Marcos Covarrubias ejerció un gobierno singular que a la postre, provocó que su sucesor ganara las elecciones en el 2015, a pesar de esa época negra que provocó el Crimen Organizado donde la popularidad de los gobernantes podría decirse que era baja.
En esa dura época negra que nos tocó vivir, se pensaba que el PAN perdería las elecciones con Carlos Mendoza Davis, sin embargo, la popularidad de Marcos Covarrubias influyó para que en las elecciones del 2015, triunfara el panismo, no gracias a su candidato sino a Covarrubias Villaseñor, aunque el hijo del primer gobernador electo -Carlos Mendoza- no lo quiera reconocer, porque este, no es agradecido y su soberbia y prepotencia generó que su partido perdiera los comicios primero en el 2018 y después en el 2021, donde el morenismo arrasó con todo.
Carlos Mendoza no fue un gobernador popular, ha sido el más impopular de todos los Mandatarios que haya tenido Baja California Sur. Intolerante a la crítica, altanero, arrogante y soberbio, junto con varios de integrantes de su gabinete, y sus subalternos, salvo contados, no se comportaban como su jefe.
Por eso, no necesariamente los hechos son obras o acciones, pero si el carácter y la forma de atender y escuchar a las personas es lo que genera los cambios.
Y llegamos con Víctor Castro Cosío, con cuatro años cuatro meses como gobernador, se ha significado su administración por ser un gobernador tolerante a la crítica, ha sabido enfrentarla, escucharla, pero también atenderla. Le gusta escuchar a la gente, recorrer su estado como gobernador alguno no lo hizo, y esa estrategia de más territorio y menos escritorio, le permitió tener ese contacto directo con la gente a quienes dio respuesta y atención directa, sin falsas promesas.
Los funcionarios que se encerraban en sus cómodas oficinas, con aire acondicionado, con el cafecito en su escritorio, como lo hacían gobiernos anteriores, no funcionó en esta administración, porque la estrategia impuesta por Castro Cosío, es tener ese acercamiento con la gente, con los gobernados como no se hacía antes.
Víctor Castro es un político Sudcaliforniano al que no le podemos achacar soberbia, arrogancia o altanería, por el contrario, se ha sabido ganar la confianza de la gente, y por eso, todas las encuestas referentes a las preferencias electorales que han surgido, responden a que su partido, Morena, las encabeza.
Es decir, mucho tiene que ver el carácter o actitudes del gobernante y sus funcionarios para pronosticar los resultados de los próximos procesos electorales, y si a esos nos basamos, entonces los resultados ya los conocemos de antemano.
Y como decía mi Amigo Periodista Dionisio Lara Lucero: al tiempo.
Buen día Amigas y Amigos, espero nos puedan favorecer enviándonos sus críticas, comentarios o sugerencias al correo electrónico: bertoldovs@gmail.com.
